El ritmo se enseña. Un grado musical facilita acceder a la profesión y es vital en disciplinas clásicas. Así comienza el reportaje de Jacobo Pedraza para el diario El País sobre la formación superior en el ámbito de la música, en el que destaca la Escuela Superior de Canto de Madrid y el Centro Superior Música Creativa.

La música moderna se aleja algo de los grandes teatros y óperas y de las orquestas sinfónicas y las de cámara. Lo suyo es “la industria”. “Hace 20 años había profesiones distintas: el autor, el compositor, el arreglista, el músico. Ahora está todo mezclado y el nivel ha crecido mucho. Todos tienen que saber de todo y controlar las herramientas”, explica Walter Beltrami de Música Creativa. El director Mario Carrillo cita también habilidades como saber subir un tema a Youtube: “En ese sentido, nuestras asignaturas están en constante revisión”. Jorge Moreno lo entiende de forma similar: “Vamos mucho más allá de lo que es un músico a nivel legal en España. No solo aprendemos a nivel interpretativo”. Así pueden acceder a puestos distintos a los de músico de banda o de estudio, como los que entran en juego en la producción de un disco, que también exigen un alto conocimiento musical.